CENTRO DE ATENCION PSICOANALITICA





Trastorno de ansiedad generalizada en pacientes ancianos


Características principales del trastorno de ansiedad generalizada en los ancianos y  su evaluación
De acuerdo al Manual Diagnóstico de Trastornos Mentales,  el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se define como la presencia de preocupación excesiva (expectación aprensiva) no relacionada con otros trastornos del eje I. Para el diagnóstico, además de la ansiedad y de la preocupación excesiva, se requiere la presencia de por lo menos 3 de los siguientes síntomas: inquietud o sensación de tensión extrema, fatiga, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular y trastornos del sueño. Los síntomas deben estar presentes por lo menos durante 6 meses y deben comprometer la funcionalidad del paciente o causarle malestar importante. Dado que este trastorno puede ser un síntoma de otra enfermedad física o mental, se debe excluir la presencia de otros trastornos del ánimo, psicosis o enfermedades orgánicas y no debe ser consecuencia del consumo de sustancias que lo puedan inducir (fármacos o drogas). En el DSM IV se enfatiza sobre la preocupación excesiva e incontrolable, ya que esta última característica sería la que implica la condición patológica del trastorno y se especifica que el paciente debe presentar preocupación por una amplia gama de acontecimientos o actividades, que en situaciones normales no generan estos síntomas.
El TAG es uno de los trastornos de ansiedad más frecuentes en los adultos y, según los resultados de un estudio, su prevalencia en los ancianos oscilaría entre el 0.7% y el 9%. Suele presentarse junto con otros trastornos del ánimo, en general con depresión mayor y el TAG comórbido es mucho más frecuente que el puro. La prevalencia sería menor; en los más ancianos que en los individuos más jóvenes. Asimismo, es más frecuente en las mujeres.
Diferenciar el disgnóstico del Trastorno de ansiedad generalizado con la depresión es dificil porque algunos síntomas, como la inquietud motora, la fatiga, la falta de concentración y las alteraciones del sueño, pueden ser comunes a  ambos cuadros. Además, muchos pacientes con depresión mayor tienen síntomas de ansiedad, como preocupación, aprensión y tensión motora. Los autores recomiendan evaluar la presencia de anhedonia y de ánimo deprimido, y si estos están presentes, el diagnóstico es de depresión. Destacan que particularmente en los ancianos, se debe interrogar acerca de sentimientos de tristeza, ánimo decaído o sensación de vacío, ya que muchos no utilizan la palabra depresión para catalogar sus síntomas. Cuando una persona presenta síntomas comunes a ambas enfermedades, el diagnóstico es de depresión y no se debe realizar en simultáneo el diagnóstico de TAG.
En general estos pacientes consultan al médico de atención primaria por síntomas físicos múltiples y sin una causa aparente, astenia, dolores, trastornos gastrointestinales y del sueño u otros trastornos del ánimo y suelen ser policonsultadores.

Para facilitar el diagnóstico se sugiere interrogar al paciente para conocer si siempre tuvo muchas preocupaciones y si estas interfieren en sus actividades y su vida; si se suele preocupar porque le pueda suceder algo malo, y si los amigos o familiares le mencionan que se preocupa en exceso. Siempre se debe evaluar el impacto de estos síntomas sobre el funcionamiento del paciente y su calidad de vida.


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