CENTRO DE ATENCION PSICOANALITICA


La tristeza debe ser tratada


Es indispensable no confundir la Tristeza normal con un trastorno depresivo en proceso.

 

El problema de las tristezas mal diagnosticadas y no tratadas, es que pueden terminar en depresiones serias y en suicidios. En ese sentido, aunque es interesante el planteamiento realizado en el artí­culo  ¿Es la tristeza una enfermedad? ( Foro, La Nación , 4/1/2010), el enfoque del problema es diferente desde el punto de vista médico.

Es indispensable no confundir la tristeza normal con un trastorno depresivo en proceso. La Tristeza normal no necesariamente es inocua, ni significa que no va a generar ninguna otra complicación. Tampoco se pueden minimizar algunas situaciones como la disolución de una relación amorosa, la muerte de un ser querido o condiciones laborales difíciles o el diagnóstico de una enfermedad seria o potencialmente mortal.


La tristeza deja de ser normal cuando sus sí­ntomas se exceden en tiempo, más de dos semanas o dos meses en caso de duelo, y en intensidad, afectando distintas Áreas de persona y la calidad de vida. Esto crea repercusiones en el estado físico (falta o aumento de apetito con variación del peso corporal o fatiga por insomnio) y alteraciones cognitivas (falta de concentración y lentitud para pensar o reaccionar con repercusión negativa en el ambiente laboral o académico), asociados a ideas pesimistas sobre sí mismo, el mundo y su futuro y un gran desinteresados  por vivir. En esas condiciones, la atención médica especializada descarta que los síntomas depresivos sean debidos a una enfermedad previa o al uso de medicamentos o drogas y decide el tratamiento adecuado. Para el diagnóstico de enfermedades, los psiquiatras requieren la clasificación de síntomas, en función de sus semejanzas y diferencias, siguiendo ciertos principios para poder administrar un tratamiento y valorar el pronóstico.

La Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización de la Salud compara los trastornos mentales en varios paí­ses y culturas y unifica criterios para hacer estudios psicofarmacológicos mundiales con pacientes con diagnósticos estandarizados, así­ como evaluaciones de los distintos tipos de tratamientos utilizados.

Con el advenimiento de la psiquiatría biológica y el despegue de la farmacología, la depresión pasa a convertirse en una enfermedad más, susceptible de tratamiento y de explicación.

Tratamiento: Si el ánimo bajo limita las actividades habituales o disminuye sus acciones  sociales  o  laborales,   se  considera  oportuno y  adecuado  el  tratamiento


farmacológico, con el fin de mejorar la calidad de vida del paciente y evitar las recaídas . La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación.

Existe gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapéuticos. La psicoterapia sola es efectiva en algunas personas con formas leves de depresión. Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran con antidepresivos.

La mayoría obtiene un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión.

Los psiquiatras recetan medicamentos y psicoterapia, o ambas, de acuerdo la gravedad de los síntomas; asimismo, dan énfasis a la dieta, el ejercicio y las técnicas de relajación, como parte integral del proceso.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión afecta a unos 121 millones de personas y ocurre un suicidio por depresión cada 40 segundos en el mundo; de ahí­ la importancia de su tratamiento.

En este contexto, la depresión y otros trastornos mentales deben ser rigurosamente diagnosticados y tratados, por eso es que los sistemas de salud de nuestros países deben invertir generosamente en la prevención y atención de la salud mental.

Y en épocas electorales, es importante que los candidatos presidenciales propongan ideas claras y definidas sobre la salud mental, para poder brindar una atención integral exitosa en la prevención y atención de la depresión y otros trastornos mentales.

 

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